
Se profundiza el Reclamo Policial y hubo Carta abierta de oficiales y comisarios a la Jefatura de Policia
Señores Jefes y Superintendentes de la Policía de Santa Cruz:
Con el mayor de los respetos que merecen las jerarquías y funciones que desempeñan, considero necesario expresar que, a partir de este momento, he decidido APOYAR el reclamo que se lleva adelante, en virtud de la delicada situación que atraviesan nuestros efectivos y sus familias, como asi nuestros Retirados.
Esta decisión no obedece a intereses políticos, sectoriales ni personales, sino a la profunda preocupación que genera observar diariamente las dificultades que enfrentan hombres y mujeres que dedican su vida al servicio de la comunidad, muchas veces poniendo en riesgo su integridad física en cumplimiento del deber.
Resulta inevitable advertir el creciente malestar que provoca la falta de reconocimiento hacia nuestra labor, especialmente cuando se realizan expresiones que parecen desconocer el profesionalismo, la capacitación y el compromiso de nuestros oficiales y suboficiales, y lo que dejaron nuestros Retirados, Nuestra Institución cuenta con personal altamente preparado, que permanentemente se capacita y perfecciona para brindar un servicio eficiente y acorde a las exigencias actuales.
A ello se suma una realidad que no puede continuar siendo ignorada. Desde el inicio de la actual gestión gubernamental, los Fondos Rotatorios Internos (FRI) no han recibido actualizaciones acordes al proceso inflacionario que atraviesa nuestro país. Hoy las dependencias deben afrontar gastos operativos, mantenimiento edilicio, reparación de vehículos y adquisición de insumos básicos con recursos claramente insuficientes. La suma asignada resulta incapaz de cubrir incluso las necesidades mínimas de funcionamiento, incluyendo elementos esenciales de limpieza e higiene.
Asimismo, observamos con preocupación el deterioro progresivo de vehículos e instalaciones, elementos indispensables para garantizar una adecuada prestación del servicio. A ello se agrega la falta de reconocimiento económico para quienes deben cumplir comisiones de servicio, afrontando en muchas ocasiones gastos personales para cumplir con obligaciones institucionales.
Sin embargo, más allá de las cuestiones operativas, lo que más preocupa es la realidad humana detrás de cada uniforme. Escuchamos diariamente a nuestros efectivos manifestar que no logran afrontar el pago de servicios básicos como gas y electricidad; que encuentran serias dificultades para adquirir vestimenta para sus hijos; que acumulan deudas en tarjetas de crédito para cubrir gastos esenciales; que no alcanzan a afrontar el costo de los alquileres; que dependen de escasos servicios adicionales para complementar sus ingresos; e incluso que deben realizar trabajos particulares fuera de horario para poder sostener a sus familias.
Como responsables de la conducción, consideramos que llega un momento en el que el silencio deja de ser prudencia y pasa a convertirse en indiferencia frente a necesidades reales. Ya no me resulta posible permanecer ajeno ni hacer la vista gorda ante la situación que atraviesa el personal que nos acompaña diariamente, que sostiene el servicio y enaltece con su compromiso el nombre de nuestra Institución. Detrás de cada efectivo hay una familia que también atraviesa estas dificultades; hay hijos que necesitan condiciones dignas para crecer y un futuro acorde al esfuerzo, al sacrificio y a la vocación de servicio que demuestran sus padres cada día.
Frente a este escenario, resulta comprensible el sentimiento de frustración que genera recibir propuestas salariales que no guardan relación con la realidad económica actual ni con el sacrificio que implica nuestra función.
Queremos dejar expresamente aclarado que esta postura no constituye una manifestación en contra del Gobierno Provincial, de nuestra Superioridad Policial ni de ningún funcionario político. Por el contrario, surge del convencimiento de que es necesario visibilizar una problemática real que afecta a quienes diariamente garantizan la seguridad, la protección contra incendios y la asistencia a la comunidad.
Nuestra gente no reclama privilegios; reclama dignidad. Reclama la posibilidad de vivir con tranquilidad, sostener a sus familias y recibir una remuneración acorde al esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso que exige la función pública que desempeñan.
Por todo lo expuesto, solicito que se comprendan nuestra decisión de acompañar este reclamo legítimo, convencido de que el fortalecimiento de nuestra Institución comienza por el reconocimiento y la valoración efectiva de su recurso más importante: EL RECURSO HUMANO.
Atentamente.


















